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Buenas tardes y muchas gracias por la invitación. Es un verdadero honor estar hoy aquí. Hace 20 años estaba sentado exactamente donde están Uds. No tenía para nada claro lo que quería hacer en mi vida sólo de que me gustaban muchos las matemáticas y física y que esta escuela era el mejor lugar para estudiar esto. Han pasado muchas cosas en mi vida desde ese entonces, desde momento muy felices a otros muy dolorosos. A continuación un resumen de alguno de estos momentos:

 

- Mi padre falleció después de una larga enfermedad

- Fui seleccionado y campeón universitario de tenis

- Entré a trabajar a un trabajo soñado

- Ese trabajo soñado me llevó a Nueva York, una ciudad donde siempre soñé en vivir

- A mi madre la diagnosticaron con leucemia

- Renuncié a mi trabajo soñado

- Desde mi departamento en Estados Unidos y utilizando la tecnología y mis contactos en Chile, logré en 48 horas recolectar los fondos necesarios para construir 2 colegios en Kenia para 2.000 niños.

- Me fui unos meses a África donde trabajé de voluntario en un colegio haciendo clases de inglés y matemáticas

- Fundé Yayo fund, enfocada en micro-créditos y educación, que hoy ayuda a más de 100 familias en Tanzania

- Me volví a vivir Chile - Co-fundé PIC o Preserve in Community empresa cuya misión es preservar áreas verdes alrededor del mundo usando la tecnología

- Junto a un grupo de amigos y ex-colegas (ente ellos varios ingenieros UC), co-fundamos Tyndall Group, empresa que provee servicios de asesoría financiera e inversión en activos alternativos, donde hace unos días fuimos premiados como la mejor boutique de banca de inversión en Latinoamerica

- A los 34 años, y con cero experiencia previa nadando o andando en bicicleta, empecé a practicar un deporte llamado triatlón - 1 año después justo el día de mi cumpleaños #35, y después de nadar 3.8kms, pedalear 180kms y correr 42kms (una maratón), crucé la meta del Ironman de Kona, considerado el evento deportivo más duro del mundo

- 1 año después de esto, clasifiqué para representar a Chile en el mundial de medio Ironman en Australia, donde hace unos meses me convertí en subcampeón del mundo en mi categoría.

Les cuento todas estas cosas no para mostrarles mis logros sino para transmitirles que yo estaba sentado en el mismo lugar donde están uds. hoy, listo para empezar mi vida universitaria un 1o de Marzo y si alguien hace 20 años me hubiese dicho que todas estas cosas iban a pasar en mi vida, les hubiese dicho que estaban locos de remate. Y si uds creen tener una mínima idea de lo que va a pasar en sus vidas en los próximos años, estoy aquí para decirles que están equivocados. Pero esto es precisamente una de las maravillas de esta vida, que es una continua aventura llena de momentos increíbles que hoy ni siquiera saben van a ocurrir. Es un libro donde cada nuevo capítulo lo van escribiendo uds. Lo que si les puedo anticipar, es que el capítulo que están a punto de empezar en esta Escuela va a ser uno inolvidable y que los va a marcar en formas que hoy ni se imaginan.

 

Pero que no sepan lo que viene no significa que no tienen que estar preparados para enfrentar la vida de la mejor manera posible. Es difícil controlar todo lo que nos va a pasar pero si es totalmente controlable como vamos a reaccionar ante lo que nos sucede.

 

Hace mucho tiempo un conocido autor escribió sobre el principio 90/10 y hoy me gustaría compartirlo con ustedes. Este principio es
aplicable a cualquier área de nuestra vida; estudios, familiar, trabajo, relaciones sociales etc. Este principio plantea que el 10% de la vida está relacionado con lo que te pasa, y el 90% restante se relaciona con la forma en cómo reaccionas.

 

¿Qué quiere decir esto? Que tú no tienes control sobre el 10% de lo que te sucede. No puedes evitar que el Metro esté lleno de pasajeros, que la micro llegue tarde, que la persona que te atienda en el supermercado o la farmacia esté de mal humor y no te trate bien, o cualquier otra situación que pueda arruinar tu día. No tienes control de ese 10% de tu vida. Pero el otro 90% es diferente, porque de ese porcentaje tu sí tienes el control sobre la forma en que reaccionas frente al 10%. No puedes controlar la forma en que te trata el chofer de la micro, pero sí puedes controlar tu reacción a la situación.

 

Quiero aprovechar de compartir con uds 3 cualidades que creo son esenciales para enfrentar los años que vienen y “reaccionar” de la mejor manera ante lo que nos pasa. Estas son la Resiliencia, Pasión y Perseverancia.

 

Sobre la Resiliencia. El camino que les va a tocar recorrer no va a ser siempre fácil pero si va a estar lleno de aprendizajes. En lo personal, me he caído y levantado más veces de las que me puedo acordar. Mirando para atrás en mi vida, los momentos más duros por los que me ha tocado pasar son de los que más orgulloso estoy, ya que son los que me han convertido en la persona que soy hoy día, y que me han permitido mirar y afrontar la vida con otra perspectiva. Cuando la vida les pegue en la cabeza con un ladrillo y los deje dando bote aturdidos en el suelo, lo importante es no sólo levantarse, pero tratar de usar esas experiencias, para aprender y salir una persona más fuerte que lo que eran. No hay mayor crecimiento que el que ocurre de situaciones adversas.

 

Sobre la Pasión. Creo sinceramente que no hay nada imposible cuando el corazón y la mente están en sintonía. Encuentren lo que la guata les pide a gritos. Busquen, y si no lo encuentran, sigan buscando. Cuando tenemos que tomar una decisión podemos hacer dos cosas: actuar con nuestra parte más racional, o seguir al corazón y escuchar esa voz interior que siempre permanece a nuestro lado. No lo duden y elijan la segunda opción; sigan sus sentimientos, amen lo que hagan e independiente del resultado final van a llegar a la meta felices por haber perseguido sus sueños.

 

Sobre la Perseverancia. Creo que no existe receta ni fórmula secreta para lograr el éxito en los estudios, proyectos y desafíos que uno se propone, excepto mucha dedicación y trabajar extremadamente duro por un objetivo que te apasiona y que te quite el sueño. Siempre va a haber gente más talentosa, más inteligente, más capaz, etc., pero si uno es el más perseverante y mete las horas, se levanta más temprano y se acuesta más tarde, invierte el tiempo y el trabajo día, tras semana, tras año, los objetivos, metas y sueños se cumplen. Pueden haber altos y bajos en el camino, pero cuando todas las fibras de tu cuerpo están alineadas hacia un objetivo, con persistencia y determinación todo es posible


En los años que vienen van a recibir una educación de primer nivel bajo cualquier óptica que se le mire. Van a estar expuestos a un ambiente de aprendizaje continuo, recibiendo una variedad de conocimientos, habilidades, valores, y hábitos que les va a permitir ver y enfrentar el mundo de una manera muy distinta a como lo hacen hoy.

 

Esto es un gran privilegio pero trae consigo una gran responsabilidad. La primera de las cuales creo es preguntarse ¿cuál es el verdadero valor de recibir una educación de primera, como la que van a recibir en esta Escuela?

 

El valor principal de la educación que van a recibir no es tanto el entregarles conocimiento sobre como calcular derivadas, integrales o ecuaciones lineales, sino de cómo “enseñarte a pensar”. Y lo que verdaderamente importa en este aprender a pensar va a ser elegir cómo vamos a pensar.

 

Para ilustrar más este punto de elegir como vamos a pensar, les voy a contar una breve historia. Había dos personas sentadas en la barra de un bar en la parte más remota de la Antártida. Uno de ellos era religioso, el otro ateo y ambos discutían acerca de la existencia o no de dios con esa especial intensidad que se genera luego de la cuarta piscola. El ateo contó: “mira, no es que no tenga un real motivo para no creer. No es que nunca haya experimentado todo el asunto ese de dios, rezarle y esas cosas. El mes pasado, sin ir más lejos, me sorprendió una tormenta terrible cuando aún me faltaba mucho camino para llegar al campamento. Me perdí por completo, no podía ver ni a dos metros, hacían 30 grados bajo cero y me derrumbé: caí de rodillas y recé “Dios mío, si en realidad existes, estoy perdido en una tormenta y moriré si no me ayudas, ¡por favor!”. El creyente entonces lo mira sorprendido: “Bueno, eso quiere decir entonces que ahora crees! De hecho estás aquí vivo!”. El ateo hizo una mueca y dijo: “No, compadre, lo que pasó fue que de pronto aparecieron dos esquimales y me ayudaron a encontrar el camino al campamento...”.

 

Una misma experiencia puede significar cosas totalmente distintas para diferentes personas si tales personas tienen distinto marco de referencia y diferentes modo de elaborar significados a partir de su experiencia.

 

Dado que apreciamos la tolerancia y la diversidad de creencias, en cualquiera de los análisis posibles jamás afirmaríamos que una de las interpretaciones es correcta y la otra falsa. El ateo de nuestra historia está totalmente convencido de que la aparición de esos dos esquimales nada tiene que ver con el haber rezado y pedido ayuda a dios. El creyente todo lo contrario. Pero el problema del dogmatismo del creyente es el mismo que el del ateo: certeza ciega, una cerrazón mental tan severa que aprisiona de un modo tal que el prisionero ni se da cuenta que está encerrado.

 

Aquí voy a lo que yo creo que realmente significa que me enseñen a pensar. Ser un poco menos arrogante. Tener un poco de conciencia de mí y mis certezas. Porque un gran porcentaje de las cosas acerca de las que tiendo a pensar con certeza, resultan estar erradas o ser meras ilusiones.

 

Los valores que implica una real educación, no tiene nada que ver con el acumular conocimiento y sí con la simple atención, atención a lo que es real y esencial, muchas veces oculto en plena vista a nuestro alrededor. El valor de una real educación tiene que ver con aprender a ejercitar un cierto control acerca de qué y cómo pensar. Implica ser consiente y estar atentos de modo tal que podamos elegir sobre qué poner nuestra atención y revisar el modo en que llegamos a las conclusiones a las que llegamos, al modo en que construimos un sentido en base a lo que percibimos.

 

Hoy empiezan un camino que me atrevo a decir es el mejor de sus vidas. Disfrútenlo a cocho. Acuérdense que uno de los principales objetivos que tiene esta vida es sumar momentos increíbles e inolvidables, y es luchar cada día para ser la mejor persona que pueden llegar a ser en lo ámbitos que les han tocado.

 

Sueñen y busquen lo que les apasiona, sean perseverantes y enfrenten los años que vienen con una gran actitud.

 

Muchas gracias y todo el éxito del mundo!

Eduardo della Maggiora

Marzo 2017

Discurso Novatos Ingeniería PUC - Marzo 2017